Los Niños

Los Niños

Niños en la Cocina

Cocinar con tus hijos puede ser una de las experiencias más gratificantes y tradicionales del tiempo compartido en familia. ¡Muéstrales cómo se trabaja en la cocina y comparte una cálida experiencia familiar con la que te recordarán siempre!

Cocinar con tus hijos te permite entablar una conexión con tu herencia que es difícil de lograr con el ritmo de vida ajetreado que llevamos hoy en día. El tiempo que pasamos en la cocina es una oportunidad para fortalecer los vínculos y conversar sobre las actividades del día con la familia. Qué mejor forma de conectarnos que preparar una comida, un postre o incluso un sabroso acompañamiento que hayas disfrutado desde tu infancia.

Enseñarles a tus pequeñitos cómo preparar sus platos favoritos para el almuerzo, por ejemplo, también ofrece una oportunidad para aprender juntos sobre opciones saludables y elegir hábitos de alimentación más sana para toda la vida.

¿Por qué es bueno preparar comida casera?

Como padre, sabes que importante es comer bien para tus hijos. Cocinando en casa los niños conocen sabores y texturas que les gustan y se mantienen saludables, ya que frecuentemente los niños pueden ser quisquillosos con la comida. También es una oportunidad para ayudarles a aprender y explorar el mundo que los rodea, y enseñarles a disfrutar de todo tipo de alimentos. Tus pequeños aprenderán a:

  • Hacer cálculos matemáticos en la vida real. Al medir aprenden las fracciones. Al cortar porciones de quesadilla, torrejas o pasteles Boca Negra les demuestras cómo se divide. Y el hecho de esperar que suene la alarma del horno ayuda a los niños a entender las unidades de tiempo y entrenar habilidades para el razonamiento diario.
  • Cultivar la paciencia y la precisión. Si mides mal las cantidades u omites un paso, la receta no saldrá como querías. Muéstrales a tus hijos la importancia de hacerlo bien desde el primer momento.
  • Mejorar la comprensión lectora y el vocabulario. Las recetas son una buena práctica para otros tipos de lecturas instructivas y tú y tus hijos se divertirán leyendo juntos en voz alta.
  • Cultivar la curiosidad científica. Tu hijo nació con el potencial para absorber gran cantidad de información y demostrar los conocimientos aprendidos. Hazlo parte del proceso. Pregúntale por qué el pastel aumenta de tamaño. ¿Qué sucede cuando calientas el chocolate? A los niños les encanta la “magia” de la cocina y las explicaciones de los procesos. Les permitirá mejorar sus habilidades para investigar y les ayudará a lograr mejores resultados en la escuela.
  • Organizar y llevar un seguimiento. Desde las compras de ingredientes hasta la limpieza y el orden posterior, en los proyectos de cocina tus hijos ven la importancia de hacer algo en forma correcta y completa, ¡y pueden notar el orgullo que siente papá!

 

Cómo comenzar: ¡la manera divertida de aprender!

Equipo básico

Pon tu música favorita en la cocina y llama a tus hijos para que te ayuden a preparar todo para la lección de cocina. Ellos deberán reunir lo siguiente (con tu ayuda):

  • Un juego de tazas para medir de plástico o metal, para ingredientes secos
  • Una o más tazas para medir de vidrio, para ingredientes líquidos
  • Un juego de cucharas para medir
  • Espátula de plástico o goma
  • Varias cucharas de madera
  • Batidor a manivela (el clásico “batidor de huevos”)
  • Al menos tres tazones firmes para mezclar, de vidrio o metal
  • Bandeja(s) para galletas
  • Molde cuadrado o redondo
  • Manopla de horno y agarradera
  • Delantal

El éxito en la cocina comienza con expectativas apropiadas. Encárgales a los niños tareas que sean adecuadas en función de sus capacidades, y no escatimes en elogios cuando terminen una tarea. Asegúrate de que cada experiencia en la cocina sea positiva, ¡aunque los resultados no sean los que esperabas!

Los niños de tan solo dos o tres años pueden participar en actividades simples como verter, mezclar y decorar. A los cinco o seis años les gusta medir, cortar formas con cortadores de galletas y usar un batidor de manivela. A los nueve o diez años, la mayoría de los niños tienen la coordinación necesaria para usar equipos eléctricos como licuadoras y microondas y las aptitudes de lectura para entender las recetas.

Para tu primer proyecto, elige una receta en la que se usen ingredientes familiares —azúcar, huevos, harina, mantequilla, chispas de chocolate— y técnicas básicas como mezclar, remover y servir con cuchara. La mayoría de las masas para galletas dulces se pueden mezclar con los dedos (mucho más fácil para los chicos que mezclar con una cuchara de madera). Tus comidas tradicionales favoritas se pueden mezclar, cocinar y comer de la misma olla para minimizar la limpieza.

La seguridad primero: lecciones de vida valiosas para tus hijos.

Es natural preocuparse por la seguridad en la cocina. Pero con un poco de instrucción los niños pueden aprender a respetar las normas de seguridad sin sentir angustia o miedo.

Los bordes filosos y las altas temperaturas son las principales inquietudes de los padres. No permitas que los niños pequeños usen cuchillos filosos y no les permitas usar los quemadores ni el horno hasta que hayan ganado muchísima experiencia en la cocina.

Cuando trabajes con la estufa o el horno, explícale a tu hijo qué estás haciendo y por qué. Muéstrale cómo verificar si los quemadores y el horno están encendidos o apagados. Asegúrate siempre de que los mangos de las ollas se encuentren lejos del borde de la estufa, para no voltearlas por accidente.

Otras precauciones importantes:

  • Cuchillos. Hasta los niños más grandes (de 8-10 años) necesitan supervisión cuando usan cuchillos. Asegúrate de que los cuchillos estén debidamente afilados; un cuchillo desafilado es más peligroso que uno filoso. Haz énfasis en que los cuchillos no son juguetes. Para la mayoría de los alimentos que se cocinan al horno, un cuchillo plástico con serrucho sirve y es mucho más fácil y seguro de manipular para los niños que un cuchillo metálico.
  • Quemaduras. No hay forma de evitarlo: para cocinar se necesita calor, y el calor puede ocasionar quemaduras. Sé un buen ejemplo para los niños pequeños: usa siempre manoplas o agarraderas cuando abras la puerta del horno, uses la estufa y manipules bandejas de horno o bandejas para galletas. A medida que crecen, permíteles hacer estas tareas con supervisión.
  • Caídas. En la cocina se pueden prevenir las caídas si tenemos presente que los niños son más bajos que los adultos. Si los niños no llegan cómodamente a la encimera o la mesa de la cocina, ten a mano un taburete firme o un asiento para elevar en la silla.
  • La higiene básica es una de las medidas de precaución más importantes que debes respetar. Lávate las manos con abundante agua y jabón antes de comenzar y al terminar el proyecto de cocina. Asegúrate de que las manos estén bien secas al manipular utensilios, para poder sujetarlas con firmeza.

Una reflexión sobre el desorden

Con quienes recién están aprendiendo, el desorden es inevitable, pero también es otra lección para aprender sobre la preparación previa y la limpieza posterior. Aquí te enseñamos cómo reducirlo al mínimo:

  • Coloca papeles de periódico sobre las mesas o encimeras para minimizar los derrames pegajosos.
  • Usa un delantal. Los niños pequeños pueden usar uno de tus delantales favoritos sobre las prendas y sentirse orgullosos de “cocinar como mamá”.
  • Enséñales a los niños a limpiar mientras que cocinen (y sé un buen ejemplo).

 

Recuerda divertirte y no enojarte cuando los niños cometan errores o ensucien… Más importante aún, disfruta del día (y los recuerdos) y ríete con tus seres más queridos, porque ya sabes que algún día ellos cocinarán para ti, ¡y los abuelos!